sábado 4 de abril de 2009

En la noche...

Ahora en la noche... si, en la madrugada, cuando los fantasmas del pasado insisten en perseguirme. Esa tozudez malsana me molesta, esa capacidad de reabrir las heridas, de hurgar hasta que vuelven a sangrar... me duele. Incomprensiblemente aún me asombro de esta persecución sin cuartel.

El tiempo se ha congelado con el frío de esta soledad que arrastro. Quizás, sólo quizás, sea una pesadilla intermitente, un atisbo de las huestes enemigas, un contar sus banderas y estandartes, sus artilugios de asustar. Y sigo como antaño sintiéndome desnudo y solo, desprotegido y vulnerable. Sólo las lágrimas secas que se empeñan en no salir, en profundizar en la herida como una espina malsana en busca de un cobijo donde expandir su dolor, consiguen a duras penas devolverme a la realidad.

Son días agrios, de desesperanza y lucha sin cuartel, de batallas perdidas, de extenuantes refriegas y de tormentas oscuras y sonoras. Todo es tan familiar que a veces olvido que hubo otras cosas...

1 comentarios:

koffee dijo...

... y las que quedan por explorar!. A las 6 de la mañana ya es de día, querido!.
Un besote.